Biocapitalismo como forma de lucha por la supervivencia
- 11 may 2020
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El único virus que coloniza a los humanos de manera positiva es el lenguaje; los demás conquistan siguiendo leyes naturales para mantenerse con vida. Esta será una guerra de largo aliento. Pueden verse en la página del Centro Médico Johns Hopkins https://coronavirus.jhu.edu/map.html las aterradoras cifras de contagio y muerte. Vivimos una batalla normal de esas que libra a diario la naturaleza por lograr la supervivencia. Las guerras son binarias, es lo que legitima la victoria y la derrota. Lo diferente en esta, es que uno de los implicados es el amo del mundo; el neo-dios, el dueño de todo; el inmortal al que obligan repensar la posibilidad de muerte (memento mori decían los esbirros a sus conquistadores). Virus y humanos luchamos por la colonización del mundo. Sus armas son tamaño y número, las nuestras son inteligencia y tecnología. El virus contagia hasta producir la muerte a su huésped; el humano hace uso de recursos hasta provocar la muerte planetaria. Él solo sobrevive, nosotros aprovechamos las crisis para crear más y mejores tecnologías, aunque al final seamos irremisiblemente autodestructivos como el COVID-19. Su objetivo, perpetuarse; el nuestro, ir tras el capital y los clientes.
Algunos han creado espacios que permiten volver a lo esencial. Valorar la compañía de otros; el ocio, la contemplación del día y la noche; repetir la ritualidad cotidiana de alimentarse e identificar a los demás miembros del clan sin prevenciones ni prejuicios, constituyen valores para deleite de la sociedad moderna. Pero el virus también nos propone nuevos retos: entender que un mundo capitalista sin crecimiento constante también es posible. Concebir el aplazamiento o en algunos casos la pérdida de riqueza sin asociarlo a la desaparición definitiva de la sociedad, es un aprendizaje de la naturaleza vía pandemia. Las reglas de juego sí pueden ser modificadas, y los principios apodícticos de la libertad neoliberal, pueden ser rebatidos o modificados. El ser humano sigue siendo importante y la solidaridad cobra un valor trascendental para la preservación de la especie.
La lógica del contagio es la lógica de la vida. Lo que ocurre hoy (contagio), tiene repercusiones a futuro (enfermos, muertos). Muchos no lo intuyen, o no logran asociar la causa con las consecuencias; para ello se requiere al menos un mínimo de educación y conciencia. Algo que caracteriza la sociedad humana contemporánea es que somos muchos, y además muy diversamente educados. Bajo la diversidad del criterio y el escrutinio, tendremos oportunidad de valorar la capacidad y liderazgo de nuestros gobernantes ahora que la guerra está declarada. Se requiere inteligencia y determinación, pero sobre todo pulcritud y transparencia. Es difícil hacer un juicio de valor ahora. Esperemos que las cosas tomen de nuevo su rumbo para dictar sentencia, pero sobre todo aprender que en tiempos de paz se pueden tomar decisiones valiosas para ganar la guerra.


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