Perfil del perfecto político colombiano
- 13 ago 2016
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Hay un fenómeno que llama particularmente la atención de estudiosos sociales en el mundo y es la corrupción. Después de padecerlo por más de 50 años, y convencerme de ser el peor de los males que aqueja a mi país, he querido a manera de práctica, elaborar un pequeña muestra del "perfil del perfecto político colombiano" que lo identifique como sujeto de acción social que por su práctica corrupta permita ser catalogado como político, y que de inmediato lo invalidan para vivir en esta o en cualquiera otra sociedad. Y si bien muchos documentos hacen referencia a que la corrupción no es exclusiva de ningún sistema ni de ninguna ideología política, también es cierto que aparece generalizada abarcando cualquier sistema e ideología, gracias a una tremenda crisis de valores. Los valores actuales ya no sirven, son discutidos o puestos en tela de juicio gracias a la relativización de la razón, y peor aún, ya no realizan la tarea de integración que antiguamente mantenía vivas las sociedades. Es en ese ámbito donde se sitúa toda la polémica del "fin de la historia" (Fukuyama); del fin de la "modernidad" (Touraine), de la "postmodernidad" (Lyotard).
Además de la crisis de valores, existen otros elementos que contribuyen a la proliferación de la corrupción en Colombia: instituciones de justicia sin principios jurídicos y altamente politizadas; una sociedad pobremente educada, que ignora los principios políticos, éticos y democráticos más elementales para la sana convivencia; insolidaria, pobre, inequitativa y carente de oportunidades de trabajo y educación. Un caldo de cultivo perfecto para que la corrupción se haga presente en todos los ámbitos de la sociedad. A lo anterior debemos agregar que no tenemos líderes a quienes seguir ni emular; ni referentes sobre la cual construir liderazgo positivo entre los jóvenes. Y adicional a ello, una ambición de todos por el poder político y económico acompañado de un afán desmedido por el reconocimiento social a corto plazo. Nuestros jóvenes quieren dinero ya, sin importar lo que sea necesario hacer para lograrlo.
La principal característica de estos prohombres es su visión monetarista de lo político. El dinero es principio y fin de su existencia, y la política su instrumento más poderoso para conseguirlo. Todo lo que hace, dice y piensa está encaminado al cumplimiento de este propósito, y aunque los perfiles difieren según se estudien estos sujetos en democracias de países subdesarrollados, dictaduras o regímenes totalitarios, su obsesión es la misma: centran toda acción en la obtención de rentabilidad a cualquier costo. Todo pensamiento; toda acción o sentimiento son dirigidos desde y hacia la consecución de dinero. Lo demás es accesorio. Si durante la ejecución de sus propósitos se realiza algo bueno para la sociedad mejor, pero esa no será la prioridad al momento de concebir un proyecto cualquiera sea su naturaleza. Los proyectos se piensan en términos de presupuestos, (sobre) costos, coimas, rentabilidad, cantidades a repartir, fichas clave o personas involucradas, su confiabilidad, y otros mecanismos para que los entes de control, si es que hacen algo, no descubran las argucias que elaboradas con todo cuidado aseguren un golpe certero.
Organismos de control como Procuraduría, Fiscalía y Contraloría, se encuentran colapsadas por un marasmo de procesos judiciales. Jamás en la historia del país de había visto tal desorden en la institucionalidad jurídica. Se habla de 800 mil procesos represados solo en la Fiscalía.
Estos oscuros personajes profesan una lealtad infinita. Dan la vida por sus barones y gamonales, y están dispuestos a llevarse a la tumba sus más íntimos secretos. Se convierten fácilmente en "fusibles" donde la máxima carga eléctrica caen en ellos para proteger a sus mecenas. Son sus pararrayos. Como buenos cófrades su visión cosmogónica de las relaciones humanas son reducidas solo a dos posibilidades: enemigo o aliado. Las demás formas de relacionamiento humano desaparecen. Sus peones de producción económica hacen parte del clan y en algunos casos caben familiares que cumplen con esta doctrina mafiosa. Por tratarse de una gran empresa criminal, ellos siempre tienen el control ante cualquier actividad que implique ser vistos en público. Viajes, desplazamientos o cualquier evento social debe ser calculado hasta el último detalle para evitar ser descubiertos o puestos en evidencia. El peor enemigo de los políticos son el escarnio y la picota pública por su elevado costo político.
Por lo general vienen de familias tradicionales y acaudaladas. Algunos creen poseer apellidos de abolengo y con un amplio historial político (padres, tíos o abuelos), lo cual les permite prepararse en las mejores universidades del mundo, instituciones que convierten en lugares preferidos para extender sus redes y conectar con quienes serán sus próximos aliados.
Manejan hábilmente la economía del poder, y una vez ocupan el cargo, convierten esas dignidades en fuentes de riqueza para devolver favores a quienes les han prestado apoyo. En Colombia es de público conocimiento que una alcaldía vale miles de millones, pero no desconocen que la marrana burocrática y presupuestal está lista para ser repartida entre todos y compensar el esfuerzo económico hecho por los barones electorales. Los demás cargos también están tasados y las cuentas se cobrarán al momento de tomar posesión, adjudicando contratos a dedo y entregando dádivas a sus benefactores de manera calculada.
El perfecto político colombiano sabe que sus crímenes pueden terminar gracias a los medios de comunicación en "chismes baratos", frases de pasillo o "burdos montajes especulativos orquestados por detractores políticos". De allí a importancia política que tiene esta manguala con los medios masivos de comunicación. De descubrirse el delito, hábilmente utilizará argucias que lo escondan tras el humo de la duda: frases como "falta de garantías institucionales", "desconfianza en los entes de justicia"; "incapacidad o inoperancia de los entes de control", o "falta de rigor investigativo", harán parte del repertorio para hacer de cada delito una oportunidad para la impunidad. Es en estos casos donde el lobby aparece como otra de las habilidades del perfecto político colombiano. La falta de rigor en el análisis de los hechos cotidianos terminan por poner al político perfecto en una zona gris donde la presunción de la buena fe se impone a la tozudez de los hechos. Es en ese momento cuando la pereza intelectual, y la amnesia colectiva contribuyen a que no pase nada.
Siempre que un político hable en TV, radio o prensa, lo hará con el "corazón en la mano" buscando mover emociones en el público. Aquí la oratoria se considera otra de las habilidades clave del perfecto político colombiano. Lograr la aprobación de quienes lo escuchan durante una alocución es prioritario para mantenerse cerca de los corazones de quienes lo eligieron. Esto será de gran utilidad cuando sea investigado. Las personas que aprueben lo que otros dicen durante sus discursos son incapaces de imaginar a sus gobernantes delinquiendo. Esa es la razón por la cual los políticos dicen lo que sus electores quieren oír. Un perfecto político jamás controvierte ni polemiza con el público. Es el pueblo quien lo redime a la hora de su juicio.
El perfecto político es egoísta y jamás muestra interés por la sociedad donde vive. Recuerde que al político usted no le importa como persona. De usted solo quiere el dinero de sus impuestos, su voto y los buenos sentimientos que pueda generar hacia él. Esta máxima le permite vivir sin cargos de conciencia y desenvolverse cómodamente en el ejercicio de sus funciones. Un político ejemplar es un personaje de doble faz: una cara al pueblo para cuando se den los momentos de verdad en tiempos electoreros y otra, que muestra la realidad de su condición de delincuente.
Son los políticos colombianos los que han desangrado a la nación por más de un siglo, y la gente sigue creyendo que gracias a su gestión el país avanza.
A continuación una breve lista de lo casos recientes más sonados de corrupción en Colombia
Agro Ingreso Seguro. Monto estimado: $12.700 millones.
Empresa de Energía de Pereira (Enerpereira). Monto estimado: $64.700 millones.
Coomeva EPS. Monto estimado: $146.900 millones.
Transmilenio calle 26. Monto estimado: $156.000 millones.
Vía Bogotá-Girardot. Monto estimado: $170.800 millones
Recursos parafiscales de la salud.Monto estimado: $224.000 millones
Recolección de basuras en Bogotá. Monto estimado: $348.000 millones.
Caprecom. Monto estimado: $559.500 millones
IPS no habilitadas. Pagos a Instituciones Prestadoras de Salud que según los registros no aparecen como habilitadas.Monto estimado: $943.900 millones
SaludCoop EPS. Monto estimado: $1,7 billones
Contratación a Natalia Springer con la Fiscalía General de la Nación: Monto estimado $4.275 millones
Reficar. Monto estimado: $1,5 billones
Interbolsa. Monto estimado $870.000 millones


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