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Análisis competitivo de Venezuela 2013

  • 21 sept 2015
  • 5 Min. de lectura

De Venezuela probablemente se ha dicho todo. Su pasado turbulento y conflictivo; su sociedad aguerrida pletórica de genialidad y talento creativo; su devenir en la colonia, el republicanismo, la moderna la democracia, y más recientemente con su demencial dictadura democracia, nos hace ver con pasmo el declinar de un país otrora rico en recursos, hoy en los últimos estertores de una fórmula de (des)gobierno que ha contribuido eficientemente a ahondar las diferencias sociales y acrecentar la pobreza en todos los sectores de la sociedad.

Las noticias de estos días, después de ver al hermano país en permanente protesta -más de 15 días continuos de revueltas y marchas en todo el país, y algunas ciudades del mundo lo evidencian-, dan muestra de una Venezuela derrotada por el desgobierno y el caos, pero sobre todo de una sociedad envuelta en conflictos internos de toda índole: económicos, políticos, sociales, espirituales pero sobre todo filosóficos.

En efecto, y de eso trata este artículo: de la confusión ideológica y filosófica que reina en todos los sectores de la sociedad venezolana. Pero primero hagamos un recuento de lo que hoy hace Venezuela y su significado en el contexto mundial. Las imágenes a continuación son extractadas del original del World Economic Forum (WEF por sus siglas en inglés), ver el link siguiente: (http://www3.weforum.org/docs/WEF_GlobalCompetitivenessReport_2013-14.pdf), y que muestra al detalle los 12 pilares en los que se sustenta la evaluación de cada país.

Metodología

En cada pilar o variable evaluada, las cifras se leen de la siguiente forma: en la columna 1 se muestra el número o ítem a evaluar 1.1, 1.2, 1.3, etc.), en la columna dos, el ítem o aspecto a evaluar, en la columna tres, el valor en términos de medición, y en la columna 4, su el puesto que ocupa el país con respecto a ese ítem, frente a los 148 países evaluados. No me detendré en el análisis de cada pilar, pero si diré que el gobierno de Nicolás Maduro se raja: derechos de propiedad; Protección a los derechos humanos; independencia judicial, regulación gubernamental, transparencia, crimen organizado y comportamiento ético de las organizaciones por nombrar sólo algunos, muestran el caos en el que se encuentra sumido el país del socialismo de siglo XXI. La falta de ética –léase corrupción-, y la debilidad estructural en las instituciones que forman parte de la institucionalidad de gobierno hacen de Venezuela uno de los países más inseguros del mundo. De los 21 ítems evaluados en el tema de Institucionalidad, en 10 de ellos ocupa el último lugar (puesto 148 de 148 países evaluados).

En materia de infraestructura los resultados no son los más alentadores. Se evalúan 9 aspectos y en casi todos, Venezuela queda por debajo incluso de países del continente africano. Esto es lamentable teniendo en cuenta las fabulosas reservas de petróleo que posee, y lo favorable del precio del barril.

En ambiente macroeconómico, el tercer pilar que evalúa el World Economic Forum se evidencia un desbalance en las finanzas públicas probablemente por el mal manejo, el derroche, y las pésimas políticas monetarias durante los dos últimos gobiernos (Chávez y Maduro), y el subsidio al precio de la gasolina, el ahorro, y las reservas deberían ubicar a Venezuela en los primeros lugares del ranking general, pero decisiones como regalar petróleo a cuba y otras naciones, ha logrado erosionar las finanzas públicas del país.

El cuarto pilar muestra un país endémico que sufre los embates de enfermedades tropicales como tuberculosis, malaria, HIV, y el índice de mortalidad infantil. Claro, eso cuando hay información disponible. En un país donde los recursos económicos brotaban a ritmo de las bombas extractoras de petróleo, lo primero que uno espera es que la calidad de la educación sea muy buena.

Destaca la mala calidad del sistema educativo (ítem 5.03) que ubica al país en el puesto 128. La educación en ciencia y matemáticas sitúa a Venezuela en el puesto 123 de 147 países evaluados.

Los tres pilares antes descritos muestran el atraso en el que Venezuela se mueve hoy en día. Este atraso sólo muestra la pobreza y el atraso que el socialismo de siglo XXI ha ocasionado a la sociedad venezolana.

El profesor Alberto Schelsinger, decano de la facultad de economía de la Universidad Sergio Arboleda asegura que el problema actual de pobreza en Venezuela no obedece exclusivamente al precio del petróleo, sino a un problema estructural: se calcula que en la actualidad, la producción de petróleo en Venezuela es de 2,2 millones de barriles diarios; cuando Chávez llegó al poder hace 10 años la producción era de 3,3 millones. En los planes del entonces presidente de PDVSA estaba que para el año 2010 la producción debería estar alrededor de 5,2 millones de barriles por día. De esos 2,2 millones, Venezuela consume internamente 800.000 barriles diarios (Colombia está consumiendo alrededor de 350.000 barriles diarios con el doble de la población); por razones políticas, se está entregando a Cuba y otros países del Caribe en condiciones muy blandas, que al final le reportarán pérdidas; lo que le vende a China es muy poco.

“El año pasado, continua el profesor Schlesinger, Venezuela importó 48.000 millones de dólares; este año, dice, de acuerdo con el presupuesto de ese país, y basados en la caída de los ingresos petroleros, las importaciones serán de 27.000 millones de dólares. Una disminución de ese tamaño de las compras externas implica que habrá reducciones importantes de carácter selectivo y discrecional por parte del gobierno venezolano en la adjudicación de las divisas, con alto contenido político”. Es decir un millonario en bancarrota dando tumbos.

El presidente Hugo Chávez ordenó sustituir importaciones colombianas con proveedores de Argentina, Brasil y otros países, proceso que, según algunos de sus ministros, podría finalizar en un año. Sin embargo, aunque ese cambio de proveedor afectará a Colombia, que durante el 2013 le despachó al mercado venezolano productos por más de 6.000 millones de dólares, los exportadores colombianos no deben ignorar la fragilidad de la economía del vecino país, máxime si se tiene en cuenta que existen deudas en mora cercanas a 300 millones de dólares y cuya recuperación no está a la vuelta de la esquina, puntualizó el profesor Schlesinger.

Tamaño del mercado, sofisticación del clima de negocios e innovación

El volumen de recursos que mueve Venezuela, hace que su tamaño de mercado lo ubique en el puesto 33 de los 148 países evaluados; se nota también el tamaño del PIB del país, con un total de 401 mil millones de dólares, ubicándolo en el puesto 33 de la tabla general de posiciones.

Su infraestructura y debilidad institucional hacen de Venezuela un país frágil, decadente, inequitativo, y con un mal ambiente macroeconómico para proliferar en materia de negocios. Su competitividad está seriamente comprometida y su futuro no es muy promisorio. Esperamos que el sol que hoy tiene a Venezuela en la espalda, no sea por largo rato, y que pronto las luces de la democracia iluminen a quienes hoy claman por una sociedad mejor.

Bogotá, febrero 2014

 
 
 

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