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Contradicciones capitales del capitalismo

  • 24 oct 2014
  • 6 Min. de lectura

Las sociedades capitalistas surgieron como consecuencia de la conquista de América. Este trágico acontecimiento dio como resultado la provisión de oro y riqueza necesarios para la investigación, el desarrollo, y la construcción de las nuevas tecnologías que moverían al mundo siglos después. Y aunque nuestra sociedad se rige por principios de capitalismo salvaje que algunos defienden a ultranza, también es cierto que este sistema económico y social aunque ha traído beneficios, también presenta algunas contradicciones e incoherencias.

Uno de los retos del capitalismo moderno es hacer que más gente trabaje menos y gane más; dos variables de muy difícil combinación, que llama a gritos a la eficiencia y racionalidad en el manejo de los recursos. La calidad de vida va de la mano de la cantidad y uso del tiempo con que la gente dispone para el disfrute de su familia y amigos, pero claro, con equilibrio económico. De nada sirve tener tiempo ocioso sin posibilidad de acceso a bienes y servicios de recreación y sano esparcimiento; o por el contrario, que una persona labore tanto, que termina por desconectarse de su vida social y familiar. A propósito de ese desequilibrio, las empresas fabricantes de licor en nuestro país atienden eficientemente un nicho de personas desocupadas o con escasos ingresos que no tienen otra entretención que el licor y la parranda patrocinando campeonatos y efemérides deportivas a lo largo y ancho del país. Se cumple la máxima de que Colombia educa a los hijos con el dinero que sus padre invierten en juego/licor (Estado alcabalero).

El sistema capitalista y su dogma doctrinario de racionalismo funcional lo convierte en un sistema desarticulado y perverso que promueve el empleo de mala calidad, inestable y empobrecedor; donde la gente trabaja durante toda su vida para salir de la pobreza, y después de 50 años, viejos, sin futuro, viven con las mismas angustias económicas que cuando comenzaron su vida laboral. Esta espiral perversa de empobrecimiento y miseria es motivado por dos afanes empresariales: la búsqueda frenética de capital y clientes, y la aplicación de un reduccionismo irracional de costos –a veces costos humanos- para aumentar su riqueza. El resultado económico a los stakeholders, es más importante que el resultado social o el impacto que produce al conglomerado humano donde la empresa opera.

A esto se suma que los gobiernos en asocio con los fondos de pensiones obliga a la población económicamente activa a trabajar más años para dilatar el pago de la pensión de jubilación; y además de ello, que las industrias contratan gente cada vez más joven, rompiendo el ciclo de empleabilidad generando frustración al empleado con más sabiduría, preparación y estructura mental para desafiar los retos de la economía actual, pero sin la menor posibilidad laboral. En Colombia un empleado con más de 50 años, es considerado blanco fácil para ser reemplazado por uno de 20 por un módico 50% menos de sueldo. No tengo nada contra de los jóvenes, pero me parece que en este país por razones históricas y culturales, se desprecia al mayor, y se le ve más como un carga que como un icono de sabiduría y respeto, y un modelo a seguir.

El sistema también presenta otras imperfecciones como el que se ve en las empresas donde se promulga la competitividad pero no la competencia en sus trabajadores, despreciando a los empleados solidarios con sentido humano. La competitividad actual no permite que empleados y trabajadores muevan sentimientos de solidaridad, porque el esquema de competitividad occidental está concebido como una ecuación del tipo "yo gano, tu pierdes"; no hay cabida para dos vencedores; es binario, y solo admite un ganador mientras su oponente necesariamente debe perder.

La sociedad a medida que se desarrolla y progresa, busca elevar el nivel de educación para propender por una mejor calidad de vida. El conocimiento de la humanidad ha venido en constante crecimiento gracias al cúmulo de saberes, los adelantos tecnológicos y su aplicación en diversos campos del saber. Vemos más y mejores bienes y servicios a favor de la humanidad; sin embargo algunas empresas buscan contratar mano de obra barata y mal calificada para disminuir los costos de operación y aumentar la rentabilidad.

El angustioso afán de la gente por tener, o en el mejor de los casos mantener un empleo digno y estable, hacen que bajo sus postulados axiológicos se creen costosas universidades y centros de entrenamiento especializados en negocios, convirtiéndolas en centros elitistas, discriminatorios y segregacionistas, negando la posibilidad de brindar educación de calidad a los más pobres.

Aun conscientes de su importancia, las empresas contratan personas capacitadas para ahorrarse el costo que la formación, desconociendo el principio fundamental de que las actividades de promoción y desarrollo indivual, impactan favorablemente la productividad y el compromiso con la compañía. Un empleado mal remunerado, es un mercenario dispuesto a engrosar las filas de la competencia. Esta fuga de talento, es también fuga de conocimiento. Se inicia una sentencia destructiva del mercado laboral en doble vía: -no capacito al empleado porque sé que pronto se irá de la empresa- dice el empleador mientras el empleado piensa: “me voy porque esta empresa no me capacita ni promueve”

El sistema capitalista concibe procesos lineales, pero no es posible operar en un sistema lineal en un planeta finito, donde cada parte de la cadena de procesos necesariamente interactúa con el mundo real. Su interacción comprende, sociedades, culturas, medio ambiente, y tiene límites. Hace años comprendieron los grandes economistas que la economía planetaria presenta fluctuaciones, ciclos y contra-ciclos; sin embargo las empresas hacen su mejor esfuerzo para lograr un crecimiento constante. La toma de decisiones de corto plazo les impide ver el horizonte del negocio, y lo peor, ver el costo en términos ambientales y sociales. Me pregunto: cuánta agua se utiliza en el proceso productivo de una botella de agua mineral? O cuánto desecho tóxico se produce en la elaboración de aparatos tecnológicos como teléfonos celulares y computadores? Un estudio demuestra que 17 elementos de uso frecuente para la belleza femenina son tóxicos. Quién paga ese costo?; Cómo renuevan las empresas los recursos naturales que destruye en su carrera por lograr un crecimiento económico?; Quién controla la expoliación de tales recursos o la degradación del agua y otros en nuestro país? Vale tener empresas depredadoras a cambio de unos cuantos puestos de trabajo?

Publicidad otro engaño a la razón humana

Dice Chomsky que la la publicidad en general está diseñada para alterar la percepción de las cosas; dar forma a la realidad, y manipular su contenido. El mundo ha construido un fastuoso escenario llamado medios de comunicación <<Mass media>> con el propósito de informar los acontecimientos más triviales, manejados por mentirosos profesionales para que la gente permanezca adormecida a la realidad pero atenta a una TV estúpida; lea revistas basura; coma comida tóxica y compren, compren y compren. El presidente Bush manifestó en su alocución posterior al atentado de las torres gemelas en 2001, que lo mejor que podía hacer el pueblo americano para minimizar el impacto terroriste era consumiendo y comprando más. El objetivo final de la publicidad es evitar que la gente se organice y se subleve ante el pensamiento alienante y estupidificador de gobiernos y empresas, y así evitar que la gente se organice, se emancipe intelectual y culturalmente, y cuestione a los amos del capitalismo de mercado.

Los años 60 fue un periodo de toma de conciencia, rebelión contra el establecimiento, con estudiantes liderando la resistencia, pero cuando todo se salió de madres, estrategas publicitarios diseñaron novedosas revoluciones en moda, farándula, tecnología, sexo, y toda clase de revoluciones posibles, excepto la revolución social que tanto clamaba el mundo mientras asistía con estupor a guerras como las de Vietnam y Corea.

La publicidad da respuestas a preguntas complejas, ofrece soluciones mágicas y pide consentimiento incondicional para unirnos a un bando que no transgrede la razón ni la crítica, evitándonos la angustia de pensar por nosotros mismos. La publicidad en todas sus manifestaciones crea eslóganes como “libertad”, “estatus”, “verdad”, “democracia", y sobre todo PAZ; y hago énfasis en esta última a propósito del empeño que hizo nuestro presidente Juan Manuel Santos durante su campaña reeleccionista y hacer de ella un slogan propagandístico de vago significado. El objetivo en todo caso es mantener dormidos, dopados, distraídos o asustados a los ciudadanos de modo que no piensen, porque la gente no está habilitada para pensar ni criticar, y si lo hacen, cambian el orden de las cosas ya establecido por quienes rigen las leyes capitalistas de mercado.


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